jueves 18 de junio de 2009

Vuelta a casa, Capitulo IX (Diego)

Sembrara tan cruenta batalla, tantos hombres heridos en cubierta, mas el incierto destino de cuantos prisioneros portábamos. Pasara el miedo a caer, al menos en este encuentro naval, mas quedaba revisar los daños y destrozos ocasionados a nuestra tripulación. Fueran algunos de nuestros hombres, desangrados en cuestión de minutos, por cuantas astillas braman de un navío abatido en la refriega. Quienes aun se conservaban en vida fueron llevados a la enfermería, donde con sumo cuidado se les extraía las astillas de madera. En cambio otros, por portar camisas, trozos de tela se les incrustaba dentro de las carnes, con el fatal destino de una temida infección. Tales eran los peligros de una batalla naval, donde solo hay vencedores y vencidos, mas por estar en dos fortalezas de madera, en plena mar, solo se puede vencer o morir.Nuestro navío no corriera mas fortuna, por cuantos agujeros de cañón le hicieran resquebrajarse. Ligeramente desarbolado navegara con torpeza. La mar lo mecía, como se mece un niño al dormir, con el peligro de que no aguantase hasta bien llegar a puerto. Los destrozos eran de importancia, mas el botín que portábamos pagaría con creces su reparación, una parte para la corona, mas una buena parte para la tripulación. Mientras esperáramos el ansiado momento, limpiáramos la cubierta de sangre y de miembros amputados por las balas y aceros. Momentos que jamás fuera a olvidar, mientras apartáramos los cabos rotos, vergas y escombros, que esparcidos estaran en cubierta. Una mañana de mediados de octubre, ligeramente fría, en el mar mediterráneo; tuviéramos que hacer una ceremonia religiosa por los caídos en la batalla. Usáramos sus hamacas para envolverlos y echarlos a la mar. Tras esperar el momento indicado por el capellán, atáramos sus cuerpos envueltos a alguna bala de cañón o peso. Triste era saber que de 160 hombres que partiéramos 58 murieran, más otros veinte presentaran heridas. Suerte aquella que nos hace salir con vida de un combate, suerte al ver un nuevo día, mas de escribir hoy, cuanto sucediera aquel día. Día que acompañara con muchos más momentos, que ansiado estaba de esperar. Unas palabras con mi buen amigo Vicente, mientras la bruma de la mar se alzara con el calor del sol y en frágil horizonte, divisáramos el puerto de Valencia. Gritaron tierra, desde un mástil algo marcado por agujeros de bala, velas rasgadas y alguna antena rota. La tripulación se alzó en alegría al tiempo que en puerto se movilizara pronto la gente para bien informar de nuestra vuelta a tierra. Fuera mágico el momento en que bajáramos del navío. En breve pisar una tierra firme y segura como una piedra, fuertemente armada en una montaña. Pues no causara tranquilidad navegar en un navío dañado, por el desventurado encuentro con los franceses. A nuestro paso cansado, llevarnos el botín a un lugar seguro, custodiado por guardias, mas debiéramos volver al atardecer. Mi amigo Vicente y yo camináramos por las calles, al encuentro de nuestras casas. A mitad camino, fuera el momento de despedirnos, nos veríamos al atardecer, mas dirigierame a mi casa. A los golpes del pomo de mi casa en la puerta, sintiera unos pasos que se acercaran, seguidamente mi buen hijo Jose abriera la puerta. Por cual asombro le portaba abrazárame en un profundo abrazo, llamara a toda casa a venir, mi mujer Ana sumárase al encuentro y mi pequeña hija Ángela cogiérase fuerte a mi cintura. Hízome sonreír, cuando díjome que estaba sucio, cierto era que necesitara de un buen baño. Al llegar a mi amado hogar ¿Qué más pudiera esperar? Volviera a sentir ese calor familiar, que días antes despertara mientras cargara aquel arcabuz en la cubierta del navío, no sabiendo si volvería, mas he vuelto. Debiera agradecer a Dios el estar vivo una vez más, por los desventurados caminos de esta vida cruel y de muerte, donde viviendo al filo de la vida, descubres su verdadero sentido.No esperando mucho más, tomárame un buen baño, con agua previamente calentada frente a un fuego de leña. Teniendo sumo cuidado limpiara mi herida, al tiempo que relajara mi cuerpo de esfuerzos de días pasados. Ana ayudárame a limpiar mi herida cuidadosamente y coserla bien para evitar infección. Usara un poco de vinagre para limpiar la herida y el terrible escozor de provocaba. Tomara una vez al día una infusión de cascall para adormecer un poco el dolor. Seguidamente nos dispusimos a comer, como hiciera días que no comía, pues bien sabido es, que no se come como en casa. Un buen vino de mi tierra y conejo de monte asado con ajo y perejil. Sintiera la alegría de ver que estáramos todos en casa, mi hogar y mi querida Ana, por cuantas cosas lleváramos ya vividas, mas cuanto nos esperara por vivir. Sirviera el momento para conversar sobre las mejoras en esgrima de mi buen hijo José, que el número de alumnos se mantenía, conversamos sobre la esgrima y sobre el uso de la verdadera destreza en el campo de batalla, donde se es menos noble y se busca eliminar a tu oponente lo más rápido posible. Es un joven decidido, como su padre y de un gran corazón como su madre, dudas no albergo, de que llegara a ser un gran hombre algún día. Más debo añadir que mi hija Ángela sigue con sus dibujos, que con ilusión enseña a su padre. Me aventuro a corregirle algún dibujo, para que vea que lo puede hacer mejor, mientras pienso en el tiempo que he estado sin ellos. Avanzara la tarde, al tiempo que en breve fuera a partir, pues debiera cobrar mi paga junto al puerto. Despidiérame de mi familia, al tiempo de esperar respuesta económica por mis servicios en combate. Mientras mis botas resonaran, en las calles adoquinadas de mi ciudad, acercárame al puerto. Fuera una tarde tranquila, de ajetreos de gentes con sus que haceres del día a día, mientras a escasos metros delante de mí, viera a mi querido amigo Vicente. Llamárale para que me esperara. Nada más percatarse de que fuera yo, girárase con una amplia sonrisa y una palmada en mi espalda tras verme. Sin mucho más que decir, siguiéramos el camino hacia el puerto, donde viéramos parte de la tripulación, algunos de ellos heridos. Esperaban entrando uno a uno a un pequeño tenderete custodiado por guardias armados. Mientras esperáramos entre tanta gente, a penas intercambiáramos palabras. ¿Fuera justa nuestra empresa? ¿Fuera segura para nuestras vidas? Un sin vivir y menos enorgullecer, por el camino que portábamos aquellos días. Entre la tenue luz que acechaba y las antorchas y lámparas de aceite que empezaran a encender, llegara mi momento de cobrar. Firmara en una hoja, como tripulante de la nave, más diérame el contable 10 monedas de oro. ¿Vale mi vida y el futuro de mi familia 10 monedas de oro? Solo pensara en aquel momento, que fueran 10 monedas para seguir cubriendo necesidades caseras, que el tiempo traería momentos prósperos y trabajos de más lustre. Guardara mis monedas tras asentir con la cabeza. Díjome el capitán, que pasaría poco más de una semana hasta volver a partir, volví a asentir, mas sin añadir palabra alguna esperaba a mi amigo Vicente. Tras verlo salir, intercambiáramos unas palabras por el camino. Pues bien tuviéramos una semana para descansar en nuestras casas, revivir momentos pasados y alguna comida entre nuestras familias. Momentos de pensar, de practicar esgrima en mi caso y otras artes. Pues no son trazos de acero lo único que dibuja el hombre, sino las letras, más hábiles que el acero y el arte, como reflejo de cuanto somos capaces de comprender en la vida.Tras recorrer el familiar camino que nos portaba a casa volviéramos a despedirnos y volver a casa con el preciado botín. Alegráranse en mi casa, mas con sumo cuidado lo escondimos en un lugar seguro. No fue en vano la batalla con el frances y este dinero, bien iba a servirnos para mejorar nuestras vidas, para evitar caer en la pobreza y para bien dar un futuro mejor a mis hijos. Que mas puedo escribir, que mas puedo decir, solo que cuánto dolor sembramos en esta vida, debiera ser para proteger y ayudar a cuantos amamos en ella.  

2 dieronme unas palabras, que el destino os guarde.:

thamar dijo...

hola!!!

me ha alegrado verte por mi blog! y sobretodo que te haya gustado el poema de pablo neruda..¡¡a cualquiera no le sube el ánimo!! Es más, yo lo necesitaba tras la muerte d mi abuelito (creo q no t lo dije) :S

Oye las fotos geniales!! sales muy bien, ¡¡en tu salsa!! creo q no me equivocaría si dijera q te encantaría vivir en esa época ¿verdad? jeje

Me alegra mucho que estés tan cotento por el esgrima. yo, q te veo desde "fuera" de ése ámbito, me agrada q haya algo tan motivador y tan importante para ti como para...¿hacer sueños realidad? porque te veo en esas fotos y pareces otro..como si te estuviera haciendo tanto bien en tu persona...

:)

Pues sabes? yo llevo unos días contentísima porque el otro día saqué unos billetes para irme con una amiga a Alemania en Octubre ¡¡¡eso siq es mi pequeño sueño!!!

Y pensar q hace unos años, por personas cercanas a mi que querían desmotivarme, no me veía poniendo un pie tan lejos jejeje Menos mal q hay algo en mi interior q se revela ante esas cosas :)

Oye y q tal el trabajo??? como vas?? espero que algo mejor...por los morosos y eso jejeje

Venga te mando un beso, me alegra hablar contigo q ya hacía tiempo.


muuuuaaaaak!

JoseVi dijo...

Gracias guapetona :) Si que me veo en mi salsa y me inspira para escribir todo esto :)

He conseguido hacer amistades en este mundillo tambien y la verdad me siento vivo :)

De trabajo fatal, no se encuentra nada y el paro se termina, pero bueno...

Yo no paro de moverme, lo de los morosos... el portugues que me debia pasta ni rasto. Ni anterior jefe... el martes que viene lo llevan a juicio jejejejeje

Un abrazo, besos y algo me huele que por este mundillo me quedan grandes momentos con amigos, pasarlo realmente bien y ... quien sabe lo que el destino me pueda traer XD