Permitierame el tiempo, pasar ciertas semanas sin escribir. Ya todo nos es familiar, el convento, Vicente pons, comida y horarios más nuestros menesteres de cada día. Debiera hablar a vuestras mercedes, de un fraile en especial. Su nombre es José de Toledo. De joven, bien estuvo al servicio del Tercio de Madrid. Perdió su joven mujer, mas decidió retirarse en un convento, eligiendo la tercera Orden de Mallorca. Es un hombre de mediana estatura, de mirada azul, cual los mares calidos del mediterráneo. En sus ojos brilla una chispa especial, como de luz o de bondad cual brota del corazón de este buen hombre. Muy atento a cuantas personas le rodean, siempre haciendo favores a todo el mundo. Un recuerdo junto a el, de hace un par de días, sorprendiérame en cierto modo. Fue una tarde, en que conversando por experiencias de guerra y por cuantas personas hablan de fe y castigo de Dios para matar herejes. Por cuantas atrocidades se cometen por religión. Díjome…
-Dios no esta en estos libros y menos en un espada. Dios se siente en el corazón, el camino esta en mejorar paso a paso, en cada día de tu vida-
Tras estas palabras, quedárase un poco pensativo y busco un viejo baúl. Muy largo pero estrecho. Ayude al anciano, pues no podía portarlo por el peso. Dijome que permanecía más de 30 años cerrado. Lo abrió con una llave que tenia escondida. Arrancárame el polvo un poco la tos. Cuidadosamente cubierto por el polvo el baúl tenía una tela roja, preciosa y de tacto aterciopelado, descubriérame una espada ropera, forjada por cuidadosos artesanos de Toledo, esta era de una especial calidad. Indicárame el anciano, que la espada sirvierale en Amberes, en 1583, cuando derrotaron al ejército francés de Anjou. Cincuenta y un años pasaron desde entonces, mas la mitad de ese tiempo la espada esperaba dormida en el baúl. Más no sabía por que razón debía yo despertarla.
-Muchos hombres se han considerado la espada de Dios, más para mi no eran dignos de llevarla. Se que sois un hombre noble, se que tenéis corazón, aun sabiendo que matar no es un buen camino, no pongo en duda, que le daréis un noble uso. No puedo esperar menos, de un caballero como vos- En aquel voto de confianza y entrega, que mi piel puso cual las gallinas del corral, quedárame sin aliento. Con la boca entre abierta por cual espada sostenía en mis manos, de mi boca nació, la palabra gracias.
El anciano asintió, tenía poco mas de 80 años, mas en su corazón se leía, que bien lleva muchos ayudando a los demás, los pocos días que Dios le pudiera dar.
Tengo muchas cosas que contar. De los días siguientes, he practicado con mi nueva espada, que bien mato muchos franceses en Amberes, para terminar en manos de un diestro valenciano. Mas me sirvío para dar clases de esgrima a Laura, compramos una buena toledana a un herrero de Toledo, que vinose a forjar acero a las islas de Mallorca. Un buen nombre, forjáranos una buena espada por pocos escudos.
Bastaba el amanecer, para que los rayos de sol levantáranos de la cama. Tras un desayuno, practicábamos un par de horas los dos. Entre risas y estocadas entrenábamos cada día. Más servia la hierba con los aromas del campo para enredarnos los dos en las frías mañanas de finales de noviembre. Yo me tomaba el entrenamiento con mas seriedad, seguíanme pruebas de fuerza, ejercicios de elasticidad, salir a correr. Seguían los que haceres del convento que a cambio me servían de conseguir escudos para pagarme una casa no lejos de allí. Pensando en nuestro futuro, pues mucho he de escribir si bien tuvimos la boda por el guardián del convento. Un buen hombre, la celebración fue discreta, con no mucha gente, pero un claro ejemplo de que nuestras vidas, quieren terminar juntas. Debo indicar que por nuestros mutuos sentimientos, el día a día nos sabe a tarta de manzana y a besos de algodón. No se si aun me embriagan los recuerdos de cuando nos enlazamos en el navío por primera vez, mas no olvido cada segundo que vivo junto a ella. Nuestros caminos en la vida son tortuosos no demasiado venturados, mas siempre estamos unidos y no quiera el destino partir nuestras vidas de modo alguno, cuando estoy con ella, pareceme que compartimos los mismos latidos, los mismos pasos al caminar. Nuestro convivir nos entrega días en que tampoco son muy azarosos pero resumen una entrega mutua, mas convivimos cual si fuéramos uno solo.
Vicente Pons es un gran hombre, un gran medico, he asistido a sus consultas, mientras cuida de sus pacientes, cura enfermedades con remedios de los sabios médicos judíos, que poblaron la península en los tiempos del Al- Andalus. En un hombre sacrificado, de entrega absoluta, levantándose a cualquier hora si es menester. Más de una vez le vi levantarse a la madrugada y sentir el trote de los cascos de su caballo, para curar a algún enfermo de la zona, no olvidado que se ocupa de los ancianos del convento. Tiene dos ayudantes, los tres tienen un pequeño hospital y se ocupan de bien atender la salud de cuantos necesitan de sus servicios.
Mis que haceres son restaurar los frescos del convento, siempre se me dio bien la pintura, mas no es algo que me da para vivir. Estoy en calidad de pintor, escritor e incluso campesino o artesano, cuanto fuese menester para reunir escudos y poder pagar una casa.
Una buena mañana, mientras Laura cocinaba sintió un ligero mareo, indicaronme que pudieran ser fiebres. No hay de que preocuparse, claramente diría que debiéramos sonreír, pues tras la atención de Vicente Pons, claro esta que no es enfermedad alguna. Laura porta en su vida, una pequeña criatura, fruto de nuestro amor…
-Dios no esta en estos libros y menos en un espada. Dios se siente en el corazón, el camino esta en mejorar paso a paso, en cada día de tu vida-
Tras estas palabras, quedárase un poco pensativo y busco un viejo baúl. Muy largo pero estrecho. Ayude al anciano, pues no podía portarlo por el peso. Dijome que permanecía más de 30 años cerrado. Lo abrió con una llave que tenia escondida. Arrancárame el polvo un poco la tos. Cuidadosamente cubierto por el polvo el baúl tenía una tela roja, preciosa y de tacto aterciopelado, descubriérame una espada ropera, forjada por cuidadosos artesanos de Toledo, esta era de una especial calidad. Indicárame el anciano, que la espada sirvierale en Amberes, en 1583, cuando derrotaron al ejército francés de Anjou. Cincuenta y un años pasaron desde entonces, mas la mitad de ese tiempo la espada esperaba dormida en el baúl. Más no sabía por que razón debía yo despertarla.
-Muchos hombres se han considerado la espada de Dios, más para mi no eran dignos de llevarla. Se que sois un hombre noble, se que tenéis corazón, aun sabiendo que matar no es un buen camino, no pongo en duda, que le daréis un noble uso. No puedo esperar menos, de un caballero como vos- En aquel voto de confianza y entrega, que mi piel puso cual las gallinas del corral, quedárame sin aliento. Con la boca entre abierta por cual espada sostenía en mis manos, de mi boca nació, la palabra gracias.
El anciano asintió, tenía poco mas de 80 años, mas en su corazón se leía, que bien lleva muchos ayudando a los demás, los pocos días que Dios le pudiera dar.
Tengo muchas cosas que contar. De los días siguientes, he practicado con mi nueva espada, que bien mato muchos franceses en Amberes, para terminar en manos de un diestro valenciano. Mas me sirvío para dar clases de esgrima a Laura, compramos una buena toledana a un herrero de Toledo, que vinose a forjar acero a las islas de Mallorca. Un buen nombre, forjáranos una buena espada por pocos escudos.
Bastaba el amanecer, para que los rayos de sol levantáranos de la cama. Tras un desayuno, practicábamos un par de horas los dos. Entre risas y estocadas entrenábamos cada día. Más servia la hierba con los aromas del campo para enredarnos los dos en las frías mañanas de finales de noviembre. Yo me tomaba el entrenamiento con mas seriedad, seguíanme pruebas de fuerza, ejercicios de elasticidad, salir a correr. Seguían los que haceres del convento que a cambio me servían de conseguir escudos para pagarme una casa no lejos de allí. Pensando en nuestro futuro, pues mucho he de escribir si bien tuvimos la boda por el guardián del convento. Un buen hombre, la celebración fue discreta, con no mucha gente, pero un claro ejemplo de que nuestras vidas, quieren terminar juntas. Debo indicar que por nuestros mutuos sentimientos, el día a día nos sabe a tarta de manzana y a besos de algodón. No se si aun me embriagan los recuerdos de cuando nos enlazamos en el navío por primera vez, mas no olvido cada segundo que vivo junto a ella. Nuestros caminos en la vida son tortuosos no demasiado venturados, mas siempre estamos unidos y no quiera el destino partir nuestras vidas de modo alguno, cuando estoy con ella, pareceme que compartimos los mismos latidos, los mismos pasos al caminar. Nuestro convivir nos entrega días en que tampoco son muy azarosos pero resumen una entrega mutua, mas convivimos cual si fuéramos uno solo.
Vicente Pons es un gran hombre, un gran medico, he asistido a sus consultas, mientras cuida de sus pacientes, cura enfermedades con remedios de los sabios médicos judíos, que poblaron la península en los tiempos del Al- Andalus. En un hombre sacrificado, de entrega absoluta, levantándose a cualquier hora si es menester. Más de una vez le vi levantarse a la madrugada y sentir el trote de los cascos de su caballo, para curar a algún enfermo de la zona, no olvidado que se ocupa de los ancianos del convento. Tiene dos ayudantes, los tres tienen un pequeño hospital y se ocupan de bien atender la salud de cuantos necesitan de sus servicios.
Mis que haceres son restaurar los frescos del convento, siempre se me dio bien la pintura, mas no es algo que me da para vivir. Estoy en calidad de pintor, escritor e incluso campesino o artesano, cuanto fuese menester para reunir escudos y poder pagar una casa.
Una buena mañana, mientras Laura cocinaba sintió un ligero mareo, indicaronme que pudieran ser fiebres. No hay de que preocuparse, claramente diría que debiéramos sonreír, pues tras la atención de Vicente Pons, claro esta que no es enfermedad alguna. Laura porta en su vida, una pequeña criatura, fruto de nuestro amor…
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10 dieronme unas palabras, que el destino os guarde.:
qué bonita historia.....deverdad....ahorita les viene un bebito...eso es lo mas grande que le puede pasar a alguien,tener un hijo,y mas,pienso que ser mujer,y sentir otra vida dentro de ti,esa energia,de la cual proviene de ti,y tenerla esos nueve meses,sentir ese calor,sentir esos movimientos,y sobretodo es saber que es dar a luz,eso para nosotras por mucho miedo que nos de,es un regalo del cielo. un beso josevi escribes muy bien..
Curioso blog, encantador, espero pasar a menudo a ver a Vuecencia.
Como lector de Perez Reverte y de la serie Capitan Alatriste muy grato entrar en taberna de Caridad la Lebrijana.
Espero no encontrarme con Malaseta.
Gracias mosqueteras, creo que eres la tercera mosquetera XD. Cierto ser madre debe ser algo precioso, pero sentir que esa personita es mitad tuyo... creo que tambien. Besos hasta pronto
merl ¿quien es vuestra merced? Que bien venis a estas horas esperandome la cena y cuarto milenio en el canal cuatro, jajajaja.
Por cierto eres de Onil cerquita de mi XD, un fuerte abrazo, practico esgrima desde ayer XD
Ya sabía yo como iba a acabar la cosa con tanto ñaca ñaca...jejeje porque entonces no había preservativos.
Pues si, lo de ser madre es... increible. Yo lo he sido dos veces y es lo más hermoso del mundo, no hay amor ni habrá amor más grande en esta vida que el que se siente hacia los hijos, lo darías todo, serías capaz de todo. Para conocer el amor con mayúsculas hacia un ser hay que tener un hijo, pero no es un capricho como un perrito, un hijo es para toda la vida, y hay que alimentarlos, cuidarlos y quererlos, y más tarde dejarlos para que hagan su propia vida, aunque duela muchísimo. Y aceptar que no somos perfectos y nos equivocamos a pesar del amor.
Y llevarlo dentro, pues es algo que siento que los hombres no puedan sentir,pero hay que vivirlo, porque eso de sentir como crece una vida dentro de ti, en tu vientre y gracias a tu ser que lo alimenta, no tiene palabras para explicarlo.
Y a pesar del parto, que hoy se lleva muy bien, los problemas, dificultades, y disgustos...vale la pena.
Besos
ñaka ñaka dices XD, Bueno queria dejar un final tragico ¿que pasara? XD
Besos
Qué pasa tío, haber cuando te veo conectado; digo voy a pasarme por el blog a ver si aquí tiene actividad xD, que me he estado acordando de ti jajajaja, porque igual tengo que dejar Taekwondo por unos estudios que solo tengo turno de tarde e igual cojo Aikido por las mañanas :D . Bueno pues lo dicho, a ver si nos vemos. Saludos.
Marioooooooooooo XD Pues he cambiado de curro y estoy mas ocupado es eso. Pero he sumado esgrima a mis deportes yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
XD
Que loco estoy XD y estan mas locos que yo XD
Un fuerte abrazo
Jajaja, qué bueno lo del esgrima :D , ya vi algunas fotillos por ahí de esgrima antiguo jejeje. Ya me imaginaría que estarías ocupadillo con el curro ;) jeje, no problem. Pues cuando te vea ya me contarás cómo te va con esgrima, te vas a volver loco con tantos deporteeesss xD. Abrazooss.
El esgrima no es un deporte es una aficion, yo lo veo asi. Ademas es un ratito sabado tarde y sera el deporte por el que cambiare el karate de 38 para arriba. Realmente hago aikido y karate, pesas no cuenta es solo viernes y esgrima es solo sabados como te he dicho. Ademas lagente de esgrima va a mercados medievales, se juntan en alguna recreacion, es como un hobbie y la espada epsa por lo que si te tonifica si. Me estoy poniendo como un torito XD
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